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Mi experiencia trabajando con el VIH

Por: Maru Ayala


Maru Ayala es una estudiante de George Washington University trabajando con el TEAM Network en el proyecto PACTo. PACTo es un proyecto auspiciado por el CDC que tiene como meta promover conocimiento sobre VIH en personas latinas jóvenes en insituciones de educación superior que sirven a nuestras poblaciones.



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Como estudiante puertorriqueña y queer trabajando en el campo de la salud pública, específicamente en la investigación acerca el VIH, mi experiencia ha sido una de aprendizaje y empoderamiento. Me inspira mucho lo que he aprendido para compartir mis reflexiones y experiencias en este blog.


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Una de las mayores diferencias que he encontrado en mi experiencia como estudiante es la forma en que se enseña el tema del VIH. En mi educación secundaria, el currículo estaba limitado por ideales conservativos, por el cual el VIH fue introducido simplemente como una ITS sin “cura”, asociado con un estigma fuerte. Si queríamos aprender más, nos tocaba buscar fuera de las clases a ver qué era lo que realmente pasaba.


Además, fuera del ámbito de salud pública, me he dado cuenta de que muchas personas no están familiarizadas con medicinas preventivas, como la profilaxis preexposición (PrEP), ni la existencia de tratamientos que pueden bajar la carga viral del VIH hasta que sea intransmisible. No fue hasta que llegué a la universidad que adquirí el conocimiento sobre la historia, la prevención y el tratamiento del VIH. A través de mis profesores, he tenido la oportunidad de aprender más a fondo sobre la epidemia del VIH, y cómo ha cambiado por completo el sistema de la salud pública y la comunidad LGBTQ+.


Aquí aprendí lo empoderador que es saber tu estatus de VIH, el hecho de que existen tratamientos y servicios preventivos accesibles y variados de acuerdo con tus necesidades, y la importancia de promover la salud sexual no importe tu identidad. Esta diferencia amplió mi perspectiva sobre el VIH y me motivó a abogar por una educación y concientización más integral sobre él. El conocimiento puede ayudar disminuir el estigma y aumentar el acceso a la detección temprana y tratamiento.


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He sido testigo de la importancia de la inclusividad y proveer los servicios disponibles para abordar las necesidades de diferentes poblaciones. Aunque hemos experimentado un progreso inmenso durante los años, todavía existe una gran disparidad entre aquellos que pertenecen a minorías sexuales y raciales/étnicas a aquellos que no. Sin embargo, a través de programas y esfuerzos dedicados, se les puede aumentar el acceso a los servicios de salud a estas comunidades.


Siendo una persona queer que fue introducida hace poco al campo del VIH en salud pública, encuentro una satisfacción personal al formar parte de un grupo que comparte un objetivo común. Es un recordatorio constante de que estamos trabajando juntos para hacer una diferencia en nuestras comunidades y brindar apoyo a aquellos que lo necesitan, siempre manteniendo la inclusividad y fomentando un ambiente de empatía y comprensión.


La individualidad es celebrada en nuestro equipo, teniendo en cuenta que cada uno tiene algo para aportar. Cada uno de nosotros llegamos de diferentes experiencias o trayectorias, pero estamos unidos hacia una misma meta para lograr un cambio real. Aquí, en un entorno activo, dinámico y comprometido, temas como el estigma hacia el VIH es desafiado y combatido con valentía. Me da esperanza ver cómo la comunidad se une y se apoyan para educar, sensibilizar y luchar para promover la prevención y el tratamiento seguro del VIH.


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Al interactuar con profesionales y compañeros en el campo de la salud pública, he sido testigo del poder de la pasión y la motivación como impulso en el trabajo. Me acuerdo de una profesora que compartió su frustración con las injusticias y la negligencia de parte del gobierno al haber perdido varios amigos cercanos a consecuencia de la epidemia del VIH. Su pasión, al igual que muchos otros, la llevó a luchar contra las desigualdades existentes y buscar justicia para esta comunidad. Todos los que trabajamos en este campo tenemos algo que nos motiva, ya sea la experiencia personal, la conexión con comunidades afectadas o simplemente el deseo de marcar la diferencia. Esta motivación interna nos impulsa a seguir adelante y a buscar soluciones innovadoras.


Personalmente, he sido testigo de las desigualdades y las injusticias en el sistema de salud pública en Puerto Rico, afectando a familiares y amigos cercanos. Reconozco también que estoy en una posición de privilegio en el cual tengo los recursos disponibles para conseguir la educación que quiero y trabajar hacia mi gol. Este conocimiento me impulsa a trabajar hacia un cambio positivo y a utilizar mi voz y mis habilidades para abogar por aquellos que se merecen ser escuchados y se merecen igualdad. Trabajando con el equipo, siento la fuerza y la unidad de un grupo de personas que comparten un objetivo común: trabajar en pro de Puerto Rico y la comunidad. Este sentido de comunidad y propósito colectivo me inspira.


Más allá, al estudiar salud pública, me encuentro rodeada de muchísimas personas brillantes, cada una impulsada con el propósito de desarrollar un cambio. Me motiva mucho para seguir hacia adelante, acordarme de lo que me trajo a este punto en mi vida y lo satisfactorio que es trabajar para algo más grande que uno mismo.


Invito a los que lean a reflexionar, educarse, mostrar empatía y solidaridad, y unirse para crear un futuro donde el VIH sea comprendido, tratado con respeto y que se pueda marcar la diferencia.


Por: Maru Ayala

 
 
 

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